Amenizando musicalmente la lectura


sábado, 12 de diciembre de 2009

Hasta en el chillar hay una razón de ser

Bueno, para empezar esta nueva entrada quisiera agradecer como siempre los comentarios que todos ustedes dejan por esos rumbos al leer estas entradas carentes de sentido común. Hoy especialmente quiero agradecer a “antonigoes” que hizo un comentario interesante en la entrada titulada “¿Qué hacer con 25 varos? ¿Qué NO se debe hacer con ellos?”. Hace ya algún tiempo, al buen “Leo Yoshiyuki” dediqué una entrada como respuesta a uno de sus comentarios porque era interesante lo que el planteaba, así que decidí hacer lo mismo esta ocasión. Así que para empezar me gustaría citar el comentario del buen “antonigoes”:

“Estaba buscando la direccion de la cafeteria en atraves del internet por el telefono y cai con tu comentario.
No se si al leer este comentario lo publiques, me da igual lo importante es que lo leas.
Eres un chillon, no se cuanto pagas por una cajetilla de cigarros, cuando yo fumaba costaban como 12 varos y solia gastarme en una borachera hasta 800 pesos, y ahora yo pienso el dinero que gaste en eso fue lo demenos, lo que me duele fue haber mal gastado gran parte de mi vida en esas cosas que no te lleban a nada bueno. Pero ahora le dpoy gracias a Dios que me da no solo para gastar 25 varos en escuchar a chavos que se esfuerzan por dar a conecer el eveangelio, chavos como tu y yo que comen y viste,.
En fin brother, recuerda que Dios siempre esta tocando a la puerta no fue casualidad que hayan estado ahí, ni casualidad tanta picason por escribir de el.
Cuidate y si te ve por ahí te regreso tus 25 varos”

Estimado “antonigoes”, de verdad agradezco tu comentario. Algo que se me hace totalmente tonto es que muchos hacen blogs y tienen la opción de no publicar los comentarios hasta que ellos mismos los aprueben. La cosa es que ellos crean entradas en sus blogs y el servidor del blog (por ejemplo Blogger en este caso) no les dice “gracias por escribir una entrada en blogger, una vez sea aprobada aparecerá en tu blog” pero eso sí, ellos sí tienen que leer lo que les comentan y si no les agrada lo borran y ya, en otras palabras a ellos no los censuran pero ellos son censuradores ¿Acaso no es paradójico? Yo creo que todos tenemos algo interesante que expresar y no debemos censurarlo sólo porque no nos gusta o nos ofende. Así que como dices, lo importante es que leí tu comentario y créeme muchos más lo harán. Agradezco que seas honesto, eso es lo más valioso en este espacio.

Yo supongo que me estás juzgando de chillón sólo por haber leído esta entrada, y que al leerla te quedaste con la idea de que lo demás que yo haya escrito debe ser igual de tonto. No te preocupes, tienes razón. Según el diccionario, chillón es sinónimo de quejumbroso, y en múltiples entradas he aceptado que no hago más que quejarme, o sea, sí soy un chillón. Te doy absolutamente la razón en cuanto a que hay cosas que no nos llevan nada bueno, aunque hay cosas que no son malas en sí mismas pero la forma en que las usas es el problema. Por ejemplo el vino no es malo ¿No incluso Jesús convierte agua en vino para compartirlos en una boda celebrada en Caná de Galilea? Lo que no me explico por qué muchos cristianos satanizan el vino. Ya que si de plano es vicio, pues sí está mal porque, usando las palabras que los cristianos suelen usar, si sientes que el vino es lo único que te hace sentir bien, es lo único que te puede ayudar a sacar todo el dolor del corazón, pues es un error grande ya que el vino lo que hace es destruirte. Por otro lado si estás con un grupo de amigos y se antoja echarse un par de tragos sin llegar al emborracharse, no hay nada de malo.

El punto principal de mi lloriqueo más allá del dinero es el hecho de que en los evangelios, Jesús dentro de la misión que le da a sus discípulos les dijo “No os proveáis de oro, no plata, ni cobre en vuestros cintos; no de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento”. ¿Por qué les pide todo eso? Yo quiero suponer que es para darles a entender que lo demás puede ser distracción de la verdadera misión que consiste en expandir el evangelio, por supuesto que es necesario comer y vestir, pero de eso se encarga Jesús, o como ustedes lo dicen: Dios provee. Entonces lo que no entiendo es por qué cuando yo llegué al Heaven’s me cobraron 25 pesos por entrar y escuchar música que no viene en realidad de los corazones de los que integran “carga positiva”, sino de la inspiración del espíritu santo que Dios envía a los hombres, o en otras palabras, desde el corazón de Dios. Yo me atrevo a pensar que la cafetería Heaven’s está pidiendo provisión a todos los asistentes. Para mí lo más correcto hubiera sido plantear una donación voluntaria, así se deja a Dios hacer lo suyo, Él proveería tocando los corazones de los asistentes y hacerlos donar lo que hay dentro de la posibilidad de cada quién. Yo no dudaría que habría quienes donarían mucho más de los 25 pesos establecidos por el cover, y si creyera en Dios como los cristianos lo pintan, simplemente estaría absolutamente seguro de ello. Yo nunca expresé mi duda de que los chavos de “carga positiva” no se esforzaran por dar a conocer el evangelio, yo acepté que no lo hacían mal. Jesús manda a sus discípulos ir en busca de las ovejas perdidas, ahora supongamos que yo fuera una de ellas y yo de antemano hubiera sabido que en realidad me habían invitado a ir a asistir a un evento cristiano, pero al llegar y me daba cuenta que tenía que pagar dinero, la consecuencia hubiera sido que no pago dinero, no entro y por tanto no escucho la palabra del evangelio o las “buenas nuevas”. Así que esta oveja perdida hubiera huido. ¿Es eso lo que Dios hubiera querido?

Tienes mucha razón con respecto a que no fue casualidad que estuviera yo allí esa noche, como tampoco ha sido el que haya caído en varios grupos de estudios bíblicos o que me haya topado con mucha gente cristiana e que incluso haya hecho buena amistad con muchos de ellos. Que Dios está tocando a la puerta, eso no lo dudo, pero también Dios decide quién le abre y quién no. Si lo que muchos cristianos predican sobre la gracia de Dios es cierta, es decir, que nosotros no aceptamos a Dios porque así lo queremos, sino que Él obra en nosotros a través del espíritu santo y es Él el que decide a quién se lo manda. La biblia enseña también que así como su poder hace que toda rodilla se doble, de igual forma su poder endurece los corazones. Muestra de ello está en el Éxodo, cuando le dice a Moisés que vaya con el faraón y le pida que deje ir al pueblo de Israel, pero que Él endurecería el corazón de este soberano para que no los dejara libres, y cada vez que iba Moisés, Dios le endurecía el corazón más y más al faraón hasta que lo mató. Así que sí, tienes razón que no escribo estas líneas por razones de casualidad, igual y eso es lo que quiere tu Dios que haga. Mientras tú te ganas la salvación, yo ya me gané la tortura eterna en un infierno sin Dios. ¿Por qué? Porque Dios así lo quiso, o como ustedes dicen, porque Dios tiene un plan para cada uno de nosotros. ¿Es acaso justo? Sí, según la biblia Dios es justo y eso no puede ser cuestionado. Mi único consuelo sería pensar que lo hace porque me ama, y en todo su inmenso amor me deja el regalo de vivir en eterno sufrimiento apartado de él.

Tú también cuídate mi estimado “antonigoes”, y no te preocupes por los 25 varos, en algún momento dado Dios me los regresará.

Saludos…

jueves, 3 de diciembre de 2009

Ensayo sobre el Orgullo y la Dignidad

Bueno, una vez más tras otra ausencia, estoy aquí regresando con un agradecimiento a todos aquellos conocidos y desconocidos que pasan por estos rumbos a tomarse un poco de tiempo para leer estas palabras huecas de sentido y de significado peculiar. Gracias a todos aquellos que han leído la entrada de los cheetos sabor naranja y me han sacado de la duda de si eso había sido algún alucín mío que me dio tras atragantarme con múltiples bolsas de cheetos hasta que el queso artificial llegó a mi cerebro y me desquició, ahora puedo decir que no estoy sólo, somos varios los que tuvimos efectos secundarios de los deliciosos cheetos. En fin, esta ocasión expondré una reflexión sobre dos conceptos que todos conocemos y usamos, que he pensado últimamente debido a varias circunstancias en las que he estado inmiscuido. Por supuesto que será desde mi retorcido punto de vista y tal vez pocos estén de acuerdo. Bueno, me refiero a dos palabras que tienen una conexión muy singular, me refiero a: Orgullo y dignidad.

Según el diccionario de la lengua española, la definición de ambos conceptos es la siguiente:

Orgullo.- Exceso de estimulación de sí mismo y de los propios méritos, por la cual se cree uno superior a los demás. Sentimiento legítimo de la propia estimación, nacido de causas nobles y virtuosas.
Dignidad.- Cualidad de Digno. Respeto que merece alguien.

El orgullo y la dignidad son dos conceptos completamente distintos. Hasta cierto punto de vista sin relación alguna entre ellos partiendo de los meros conceptos, es decir, no hay una necesaria posibilidad de que para que exista una debe darse la otra, o que sea una unión causa efecto en doble sentido, o de otra forma: si hay orgullo entonces hay dignidad y si hay dignidad entonces hay orgullo.

Como se puede asegurar, cada concepto no es nada en sí mismo, es decir, podemos entender lo que significa la palabra, pero no tiene ningún sentido por sí misma hasta que se plantea en una situación, en alguna circunstancia gramatical de expresión de ideas. Si yo digo “voy a expresar algo: “orgullo”, quien me escuche va a decir “¡ah sí! Orgullo.- exceso de estimulación de sí mismo y de… bla bla bla. ¿Y? ¿Qué con eso?”. En cambio si digo “el orgullo es un pecado capital según las palabras de la biblia”, por supuesto que nos referimos al concepto de “orgullo” para entender la idea, pero con esa expresión se le está dando un sentido malo a una palabra que en sí misma no tiene. El punto del choro anterior es que el orgullo no es malo, tampoco bueno, simplemente es el cómo lo usemos o como lo estemos juzgando. De lo mismo diríamos de la palabra dignidad.

Yo he visto un sentido positivo y uno negativo con respecto al orgullo, en dos frases comunes pueden ser expresadas: “Estoy orgulloso de mi hijo” y “Juanita es muy orgullosa”. Estar orgulloso de alguien es bueno, como lo dice la segunda definición de orgullo “Sentimiento nacido de causas nobles y virtuosas”, es como querer resaltar que la virtud de alguien más te hace sentir bien. Por otro lado, cuando alguien “es orgulloso”, referimos a la primera definición y el problema reside en “hacer de menos” a los demás. Digo, no tiene nada de malo en sentirse bien de los méritos que uno mismo logra si también se acepta que los demás pueden tener más méritos o mejor elaborados, es decir, sentirse bien de uno mismo conociendo nuestros límites y sabiendo que los de los demás pueden ser más extensos. Voy a poner un ejemplo personal: Cuando yo tengo problemas personales, a veces inconscientemente los reflejo en mi actitud, mis acciones, mi semblante o mi manera de hablar, cosa que los demás perciben. A veces cuento la situación, claro, omitiendo detalles importantes y siempre haciendo resúmenes para que los demás no sientan empatía y deseen ayudarme. La razón es porque (según yo) no quiero que sientan lástima de mí o para que mis problemas no se hagan los problemas de los demás. Alguna mente inocente por ahí podría pensar “qué noble” o “qué considerado” o “qué humilde”, pero la verdad es que no es así sino todo lo contrario. Es una expresión extensa de mi orgullo. Es estar como decir que si no puedo yo solucionar mis problemas es tonto pensar que alguien más lo hará por mí. Es hacer de menos a quién quiere ayudarme y que muy probablemente lo haría mucho mejor que mis intentos fallidos. El permitir que alguien me ayude sería estar lastimando mi dignidad. ¡Oh sí! Aquí viene una relación entre mi orgullo y mi dignidad. Como dije al principio, ambos conceptos no son codependientes, sino que yo en mi retorcida mente los uno.

La dignidad, como lo dice el diccionario significa “respeto merecido”. La desafortunada manera en que yo la relaciono con el orgullo (y seguro muchos lo harán), es que el orgullo se trata de los méritos propios y en consecuencia, te ganas el respeto de los demás. Es decir, mientras mejor seas como persona, más méritos tendrás; con más meritos acumulados, la gente te respetará, por lo tanto las personas orgullosas merecen más dignidad. ¿Cierto? Bueno, para nada, en realidad para el sentido común esto sería una contradicción porque de hecho las personas más orgullosas son las menos respetadas, son las más despreciadas, incluso los orgullosos desprecian a quienes son más orgullosos que ellos mismos. Vamos a llegar aún más lejos a la contradicción para hacerla más sólida, pero para ello necesitamos preguntarnos ¿cómo se gana el respeto? O mejor aún ¿qué es el respeto? Según el Diccionario de la lengua española:

Respeto.- Consideración sobre la excelencia de alguna persona o cosa, sobre la superior fuerza de algo, que nos conduce a no faltar a ella, a no afrontarla.

Con esta definición respondemos al qué es y cómo se gana. Sin embargo esto nos lleva a una cadena explosiva de problemas: Si acumulo méritos propios, me lleva a ser superior que los demás. Esa superioridad conduce a merecerme el respeto de los otros y en consecuencia mi dignidad es mayor. Con todo lo anterior puedo completar el cuadro de requisitos para ser una persona orgullosa. Por lo tanto, el orgullo es directamente proporcional a la dignidad. ¡Listo! Así por medio de conceptos fundamentamos y consolidamos una contradicción al sentido común. No hay de otra, las personas orgullosas deben ser respetadas. Frases como “prefiero morir con dignidad que vivir sin respeto” serían como decir “prefiero morir con orgullo que vivir sin él”. Al final de cuentas el orgullo se alimenta solito y la dignidad ya no es tan buena como solemos usarla.

Regresando a mi parecer con respeto a que no quiero que los demás me ayuden porque si no se lastima mi dignidad, tiene sentido porque como ya había mencionado, solemos darle un significado positivo a la dignidad. Algo así como que es lo único bueno que tenemos hasta el final y si lo perdemos nos quedaremos sin nada. Pero entonces regresamos a lo mismo, si lastiman mi dignidad, entonces lastiman mi orgullo, es decir “no quiero que los demás me ayuden porque si no se lastima mi orgullo”. Al final llegamos a la conclusión de que todos nos movemos por orgullo. El orgullo nos da la identidad ante los demás, el orgullo es el motivo de hacer las cosas. ¿Para qué estudiamos una carrera? ¿Por qué compramos ese tipo ropa que vestimos? ¿Por qué pintamos la casa de ese color?

Desafortunadamente lo que no hacemos por necesidad, lo hacemos por orgullo. Lo único que me atrevería a aconsejar, es lo que el vino y los cigarros advierten “evita el exceso”, porque el orgullo se puede convertir en nuestra propia destrucción. Es bueno, o debería serlo el sentirnos bien de lo que somos y lo que hacemos sin hacer de menos a los demás. ¡Mugroso orgullo es mi maldición! Para concluir dejo unas citas que saqué de un episodio de la serie “Hechiceras” que da sentido a esta entrada:

“El orgullo es el más poderoso de los pecados. Te hace creer que eres invencible. Es el único pecado que no se doblega porque no hay un acto generoso en el orgullo”.